05 septiembre 2006

COMIDA BASURA. Sociedad

A la “comida basura” le ocurre lo mismo que a la “tele basura”: todo el mundo habla de ellas sin saber lo que son. Párese usted a pensarlo por un instante y reflexione sobre ello. La cosa es que leí el otro día una noticia sobre una campaña que va a iniciar el Ministerio de Sanidad para prevenir el colesterol y la obesidad, para lo cual, uno de los primeros pasos será reunirse con los responsables de la industria alimentaria para intentar rebajar el estiércol de la comida basura. La noticia venía ilustrada con la foto de una hamburguesa (que por cierto tenía una pinta cojonuda). Fue entonces cuando me plantee seriamente lo de la “comida basura” porque entre esa imagen y la basura existe un trecho kilométrico.

Cuando la gente habla de este tipo de comida suele referirse de forma unívoca y tácita al género del “fast food” (la comida rápida, para que nos entendamos), “to take away” (para llevar) o para papear in situ. De parecida forma, cuando se habla de “telebasura” (toojunto) también encerramos en el término una idea común: “programa no cultural”. Pero pensemos: ¿Cuántos programas “cultos” conoce usted?, más aún, ¿cuántos de ellos consume usted habitualmente?, o ni eso: ¿y de forma esporádica? Somos unos verdaderos paletos! Lo único que nos parece “cultural” son los documentales de “La 2” y somos tan cafres que, encima, no tenemos reparo alguno en confesar que son “ideales para echarse la siesta”. Hay que joderse!

Me explayé hace tiempo sobre lo que considero “telebasura”, pero sintetizando diré que este género es, grosso modo, aquel en que no se respeta la dignidad ni el honor, no ya de los presentes, sino cualquier persona, terceros, cuartos, etc, ya lo dirija y presente Teresa Campos (Celestina de la zafiedad de alto octanaje) o Yola Berrocal. Eso es basura: la falta de respeto a las personas y a las cosas. Pues bien, la “comida basura” es algo parecido. El error es identificar “comida basura” con “fast food”. Las hamburguesas del “Mac” o los “donner” de los “paquis” son tan sanos o tan basura como el chorizo de Salamanca o el salchichón del Pamplonica. Ni más ni menos. Tan sanos o tan basura como la mantequilla de Soria o el lechazo de Aranda. Como la mortadela siciliana o el fuagrás de los Cameros. Grasa, grasa y más grasa. Si bautizamos con el apelativo “basura” a lo uno, deberíamos atribuírselo también a lo otro.

El esnobismo es tan atractivo como grotesco, pero la coherencia exige que cosas iguales reciban el mismo trato. Si la grasa es “basura” (que lo es), todos los alimentos ricos en grasa, desde la chistorra hasta los huevos estrellados de Lucio, deberían quedar proscritos por los siglos de los siglos. Pero parece que no es así. El Ministerio de Sanidad, que hace bien en preocuparse por estos temas, debería ser más consciente de que no importa tanto la cualidad como la cantidad. Es decir, lo grave no es comerse una “Whopper” o zamparse una chuletada una vez a la semana, lo grave es hacerlo a diario. Una vez que entendamos esto concluiremos que tan basura es lo uno como lo otro, la cuestión, pues, está en lo aficionado que cada uno sea al fuagrás camerano o al kebab iraní.

DISTINGUIR LA PAZ DE LA GUERRA. Política

Acusó ayer ZP al PP de no saber distinguir estos dos Conceptos. Exageración típica de “mitin tardoestival de pueblo” que, en principio, no pasaría de ser una más de esas bravatas recíprocas que se dedican nuestros políticos a diario. Sin embargo, las palabras del presidente del gobierno de la nación no deben tomarse nunca a la ligera. Nos dimos cuenta hace tiempo que cualquier vocablo salido de la boca de nuestro “Redentor de la Verdad” suelen tener doble (o incluso triple) fondo. Y digo “en principio” por dos cosas: primero, porque cualquier impúber te sabe explicar, con más o menos soltura, qué es la paz y qué es la guerra, y segundo, porque si ZP formula tal acusación al partido de Rajoy, suponemos, sensu contrario, que él sí conoce tal diferencia.

Que ZP es “El Genio de los Conceptos” lo sabemos todos los que conocíamos los Conceptos antes y los hemos tenido que redescubrir otra vez ahora. Ahora, la guerra ya no es la guerra, ni tampoco la paz es la paz. Ahora, la guerra es lo que el “socialismo de balconcillo” dice que es la guerra, y la paz viene a ser algo así como ese “marido ejemplar” que sólo sacude a la parienta una vez al mes (“lo justo” y porque se lo merece, claro). Es decir, la escena de una película de terror en la que, cuando viene el susto, uno cierra los ojos y contrae el esfínter posterior.

La paz y la guerra son dos conceptos, como la mayoría, sometidos al universo particular de lo que uno piensa del resto de las cosas, es decir, del universo general. Pero no. La guerra y la paz son lo que son, no lo que nosotros queramos (o nos conviene) que sean. Eso ha sido así desde que el hommo non erectus se hostiaba a garrotazos con sus congéneres por comerse una ciruela, pongamos. La paz, justamente lo contrario. Pero vayamos a los Conceptos. Soy de los que piensa sin serias dudas (a la espera de que se me demuestre lo contrario) que la naturaleza del hombre es violenta. Y esto también es así desde nuestro citado antepasado. Pero no hace falta ir tan lejos. Desde que el ser humano aún no era tal, sino un mísero gusanillo, ha habido guerra. Y hoy seguimos exactamente igual. Es cierto que nosotros disfrutamos de más ratos de paz que de guerra, pero igual de cierto es que la guerra sigue existiendo. La paz es, pues, el periodo de tiempo exento de guerra. Por eso, la paz puede ser más o menos prolongada, pero en la medida que no exista guerra, existirá la paz, aunque sea la del campo de los cipreses.

El verdadero problema que entraña la guerra es el de su moralidad. No se caiga en el error de que los Conceptos de “moral” o “ética” son antitéticos con el de “guerra”. En absoluto. La guerra tiene muy mala fama, con justicia. Pero sólo es la fama. Aun partiendo de la faz negativa de la guerra podemos preguntarnos: ¿tiene algo positivo la misma? Lo único positivo que puede conllevar la guerra es su resultado. Si atendemos al resultado sabremos si la guerra ha sido positiva o negativa. Se pensará inmediatamente que no recordamos ninguna guerra que acabara “bien”, y quizá sea perfectamente cierto. Pero también hay que tener en cuenta que debemos atender al caso concreto.

Alguno, hasta lo que aquí se ha dicho, estará tirándose de los pelos y el corazón se lo empezará a notar a la altura de las anginas. Calma. Pensemos un poco. No estereotipifiquemos los Conceptos. Veamos. Planteemos al votante socialista la siguiente pregunta: ¿para qué tipo de asuntos estaría usted dispuesto a que las tropas españolas intervinieran fuera de nuestras fronteras? Anticipándome a la respuesta, propondré una bastante verosímil: “Para misiones de paz”, diría nuestro socialista interpelado. La cuestión es que “las misiones de paz” son uno de esos otros Conceptos volubles con los que los “pacifistas de pancarta y puchero” despachan airosamente cualquier debate sobre el tema. Lo que no se toma en cuenta en estos casos es que las llamadas “misiones de paz” no son “misiones en la paz” sino “misiones para la paz”. Es decir, no conozco destacamento militar alguno, ni propio ni extraño, que acuda allí donde se este “en paz”, sino donde existen conflictos, precisamente para lograr la paz, y mantenerla. Las propiamente llamadas “misiones de paz” son todas aquellas en las que la guerra no juega papel alguno. Son “misiones de paz” porque no hay guerra. Tal es el caso de las maniobras dirigidas al auxilio de la población en caso de catástrofes, inundaciones, incendios, etc, de los que en España, afortunadamente, no tenemos muchos casos recientes que contar. Eso son “misiones de paz”: portar mantas, víveres, fletar buques de salvamento, nutrir a poblaciones aisladas o inanes, construir y reparar rutas de transporte, proporcionar combustibles, mantener expeditas las vías de comunicación, etc. Eso son “misiones de paz”. El resto de los quehaceres de los tres ejércitos son empresas armadas sin posibilidad de admitir eufemismo alguno. Para repartir galletas ya están las “Sisters of Mercy”.

Resulta ahora que “el socialismo pacifista de tartera y aparcacoches” va a enviar un contingente de los nuestros a Líbano para una “misión de paz”. De acuerdo, es un compromiso con Naciones Unidas y debemos contribuir como ellos lo harían por nosotros (…), pero que nadie nos intente vender el “loro lenguaraz” cuando el loro es mudo. La legalidad o ilegalidad de la “misión” es un argumento peregrino que intentaré desmontar con mucho gusto en otra ocasión, lo mismo que el tema de la “moralidad bélica”. Mientras tanto, no estaría mal que la “progresía de chófer y chalé” organizara una nueva rebelión callejera con cacerolas y “Goyas”. Más que nada… por coherencia.

22 agosto 2006

LA VOCACIÓN FEDERAL ESPAÑOLA. Política

Como Pepiño Blanco no pasó de segundo de Derecho, no sabe (ni le urge saber) qué diferencia existe entre la estructura federal de un Estado y la estructura autonómica. Por eso dice que, cuando Rajoy apeló el otro día a una reforma constitucional que delimite las competencias entre el Estado y las Autonomías, no es más que un “exabrupto” (sic) del líder popular; “una cruzada (sic) del PP contra el Estado autonómico” que “le sitúa de nuevo en Alianza Popular”, fruto todo ello de “su incompetencia (sic) para entenderse con los partidos que operan (sic) en las Comunidades”, lo cual le lleva a “hacer planteamientos del pasado”. Varias cosas.

En primer lugar, abogar por la reforma constitucional, o por una reforma constitucional, no es ningún “exabrupto”, es una posibilidad contemplada en la propia Constitución. De seguir la tesis de Blanco, nuestra Constitución sería una especie de “Constitución exabrupta”; algo, que sólo por ser planteado por los enemigos del socialismo real, sospecho, es inválido de raíz. Pero bueno, lo dicho: el secretario del PSOE no completó su formación jurídica y ahí se le nota un poco despistadillo.

En segundo lugar, no creo que exista por parte del PP cruzada alguna contra el Estado autonómico. Al contrario. Si hay alguien que haya defendido el modelo original del Estado autonómico, ese ha sido el PP. Ataques, que no cruzadas, al Estado autonómico existen y han existido desde el año 1977. No, no me equivoco cuando retrotraigo a aquella fecha el disenso constitucional. En ese año comenzó la elaboración del texto constitucional. Y esos ataques han venido y siguen viniendo del nacionalismo mendaz. No quiero decir que todo nacionalismo sea mendaz, sino que todo el nacionalismo español es mendaz. Nos ha tocado así, qué le vamos a hacer. Catalanes, vascos, gallegos… Esos son los cruzados contra el Estado autonómico. Curiosamente con aquellos que gobierna el partido de Blanco (Galicia y Cataluña) o con aquellos con los que estaría deseando (País Vasco y Navarra). ¿Se podría decir, pues, que Blanco es un colaborador de los cruzados del Estado autonómico? Sin lugar a dudas. ¿O caso nadie desconoce que dichos nacionalismos no tienen otra aspiración que su separación de la perversa España? Es cierto que AP, el entonces partido de Fraga, se opuso a la ordenación autonómica del Estado. Luego ha sido su estandarte. La cuestión ahora es que el Estado autonómico se halla en una crisis inocultable. Y no precisamente por culpa de AP, sino por el nacionalismo satisfecho, o en vías de serlo. En esto hay que darle la razón ha Blanco. Efectivamente, el PP está realizando una incipiente campaña contra el Estado autonómico, como hiciera en el pasado. Pero como veremos inmediatamente, eso no es motivo de esta crítica enconada, al contrario: es la evolución natural de nuestra Constitución.

Y tercero. En efecto, Rajoy no se entiende con los operadores políticos (sic) nacionalistas. Para eso ya está el PSOE, que se entiende más que bien (con sus cosillas…) con el nacionalismo que haga falta: sea para gratificar a los catalanes con un nuevo Estatuto o sea para negociar (sí, sí, negociar) con la mismísima ETA. A eso le llamo yo entenderse, cada uno con lo suyo, pero al final se entienden. Otra cosa es que ese entendimiento sea positivo para España en su conjunto, cosa que niego tajantemente desde este mismo instante.

Una vez dicho esto, no quisiera que los motivos que me han llevado a intentar abatir las palabras de Blanco no quedasen debidamente razonados. Así pues, en primer término parto de una consideración a la que ya me he referido anteriormente: la vocación federalista de la Constitución. Es decir, nuestra Carta Magna previó, como sistema novedoso, una fórmula de competencias doble: unas de las cuales corresponderían al Estado, y otras, el resto, a las Comunidades Autónomas, que irían progresivamente asumiendo las mismas a medida que lo fueran solicitando. En fin, existiría una tercera posibilidad: que las Comunidades pudieran, excepcionalmente, reclamar al Estado competencias de titularidad estatal, las cuales se ceden o se delegan.

El problema que esto entrañaba (y sigue entrañando) es que el sistema, como todo sistema de listas cerradas, se agota en un momento determinado. Esto es, una vez que las Comunidades Autónomas han asumido todas y cada una de las competencias asumibles (de la lista cerrada), comienzan a reclamar las de competencia estatal. El asunto se complica cuando ciertas Comunidades ya poseen a día de hoy una gran parte de las competencias originalmente estatales. Es el caso de Cataluña, primero, y de Euskadi, segundo. No es difícil deducir lógicamente que por este procedimiento llegará el día en el que la presencia del Estado en las Comunidades Autónomas será “residual”, como ha dicho un ilustre compañero de partido de Blanco. Es el fenómeno de la centrifugación y de la centripetación.

Acierta Rajoy al defender una revisión competencial de la Constitución, pero no ya por cuestiones de nacionalismos centrales o periféricos, sino por una razón de eficacia, y para evitar, si se puede, que España no sea nunca un mero “residuo”; ya que, aun cuando así fuera, me gustaría seguir viviendo en este “residuo”, siempre que la libertad intelectual siguiera incólume. Mejor libre en el residuo que preso en cualquier Nación onírica.

20 agosto 2006

"RAJOY DEBE MORIR". Política

Este es uno de los lemas que la progresía gallega (escasa, por cierto) paseó por las calles gallegas hace unos días. Hay que aclarar, para aquel que no esté demasiado enganchado al noticiario con esto del sacrosanto descanso estival, que esta manifestación (debida al "Nunca Mais") no tuvo como objetivo críticar la gestión (¿?) de los incencios por parte de la Xunta de Galicia. No. La víctima propiciatoria es otra: el PP. Han ardido unas 90.000 Hectáreas de monte y lo único que se les ocurre a esta chusma es cargar contra el PP. El mundo al revés.

La idea, con ser esperpéntica, no es demasiado original: los Ministros de Interior y de Medio Ambiente apuntaron a los tres días del comienzo de la pira que existía una "trama organizada" (lo que el "Nunca Mais" se encargaría luego de sentenciar: "Rajoy debe morir"), que todo esto era debido al "bajo nivel socio cultural de los gallegos" y que la quema no era más que el producto de "retenes resentidos". Debemos admitir que los titulares de estas dos carteras descubren los casos antes que los mozos del "CSI". Vaya ojo! A la primera, ven una pista y ya saben quién es el asesino: Rajoy, y... Fraga! Que los ha tenido durante 20 años en la mayor inanición "socio cultural" y que, naturalmente, es el responsable de los incendios y, por qué no, del Pecado Original. Lo único que no me queda claro es si esa misma Galicia del "bajo nivel socio cultural" es la que ha hecho posible que ahora gobierne esta coalición antinatural de socialistas y nacionalistas (de sangre sueva)...

Conclusión: vistos lo hechos,
señalado el sospechoso y juzgado el delito, la marabunta ha dictado sentencia: "Rajoy debe morir". Y ZP mientras, en la Mareta. El Rey de la Mareta. Luego dirán aquello de la "democracia de calidad" y la mandanga de mi abuela...

06 junio 2006

"Otra manera de desalentar el pensamiento propio es la de considerar toda verdad como relativa. Se considera la verdad como un concepto metafísico, y cuando alguien habla del deseo de descubrir la verdad, los pensadores progresistas de nuestra época lo tildan de reacionario".

Erich Fromm. "The fear or freedom", 1941.

01 junio 2006

EL PACTO DEL “TINELL”. Política

Esgrimía el día del debate sobre el estado de la Nación Rajoy un papel donde se leía lo siguiente:

“Los partidos firmantes del presente acuerdo [PSC, ERC e ICV] se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad (acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Gobern de la Generalitat. Igualmente estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el Gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las Cámaras estatales”.

Es el famoso “pacto del Tinell”, al que tantas referencias se han hecho como escasas han sido las críticas hacia el mismo. A las claras está la abyección y la miseria humana de sus firmantes. No sé si al leerlo por primera vez se da uno cuenta de la vileza de su fin. Para ello basta releerlo. Estos tres partidos, que tan frecuentemente remolcan en sus discursos la palabra “fascista”, emplean en este “negotio horroris” la misma táctica que el auténtico fascismo: el señalamiento de una chusma excluible y la eliminación de la misma por los medios a su alcance.

Sabido es que la democracia se sostiene sobre la libre circulación de ideas y de los que las sostienen. Y sabido es, también, que el totalitarismo (sea o no fascista, a pesar de que todos aquellos se conciban como un fascio, es decir, como una gavilla perfectamente enfajada) consiste en reunir al pueblo en torno a una idea común aparejada a un enemigo de la misma naturaleza. Hitler quiso culminar un imperio y señaló a los judíos como la rémora de sus aspiraciones. De la misma forma, los comunismos del siglo XX, desde Lenin hasta Castro, han pretendido la colectivización del Orbe a costa de sustraerle la libertad al individuo, y han tenido, y tienen, como enemigo al capitalismo, es decir, a la libertad y a sus paladines. Los nazis eliminaron a los hebreos, los comunistas a los capitalistas, y los nacionalistas catalanes se aplican con ahínco a hacer lo propio con aquellos que no lo son. Lo característico de todas estas dinámicas es su carácter antidemocrático: la aniquilación del adversario, de los disidentes, de los enemigos del Régimen, de la Patria Única. Otra de las notas comunes de estas oligarquías infectas es la del convencimiento de actuar por el bien de la Nación y contra el inicuo común.

En el “Pacto del Tinell” se convinieron dos cosas: el no pactar con el PP en orden a la gobernabilidad de la Generalitat (cosa que, en principio, y a pesar de ser una táctica sucia no repugna la filosofía de un determinado pacto de gobierno), e impedir (¡!) la presencia del partido de Rajoy en el Gobierno del Estado. ¿A qué se refiere cuándo dice “impedir”? ¿Hasta qué punto pueden otros partidos impedir que otro pueda siquiera optar a gobernar? ¿Qué razones tienen estos tres partidos en excluir al PP de la gresca política, de la democracia? Elemental: el PP es anticatalán, es su enemigo, debe dejar de existir o, en su defecto, liquidarlo. Así de simple.

Vuelva a leer el texto y compruebe que si en España existe, o existen, algún partido que recoge a sus ciudadanos como un todo único reunido a modo de una fasces, esos son el partido de Maragall, el de Carod y el de Saura, sin olvidar la inestimable aquiescencia de nuestro inefable Presidente, ZP “el maldito”.

22 abril 2006

"Muchos socialistas tenemos la triste sensación de estar pasando de ser partidarios a ser cómplices".

06 abril 2006

LO ESECIAL Y LO ACCESORIO. Política

Permanecía yo en la creencia de que los miembros del PSOE actual, en general, y los miembros y asesores del Gobierno, en particular, eran unos merluzos de tomo y lomo. Sin embrago, la realidad me ha hecho rectificar. He de reconocer que dirigen la información con una astucia más que loable. Han tenido en vilo a la sociedad española algo así como un año con la mandanga del Estatut, revolviendo a la opinión pública e irritando a los que no tenemos la menor simpatía por semejante engendro jurídico-político. La cuestión es que se lo han quitado de en medio (y a la opinión pública también, y esto es lo mejor) con una solvencia pasmosa. Primero con Mas y luego en la Comisión Parlamentaria. Y voilá: he aquí que es el resultado: silenzio stampa. Al día siguiente de redactarse el texto en Comisión, la ETA declara el alto el fuego, y a otra cosa mariposa. Del Estatut no se supo más. Pero mejor aún: una vez votado el la Cámara Baja, nos cuentan, casualidad de la vida, lo de Marbella, que, digo yo, qué oportuno, ¿no? Y así llevamos una semana monotemática: Marbella. ¿Y la puñeta del Estatut? ¿Qué Estatut?

Francamente: lo de Marbella me parece una sandez, un tinglado destapado para tapar lo esencial, es decir, las consecuencias del Estatut. Que hay corrupción, pues que vaya la policía detenga a los sospechosos, los juzgue y, en su caso, los condene. Llevamos 5 días dándole vueltas a la liposucción de la Alcaldesa, a la decoración de interiores del tal Roca (a mí, la jirafa me mola…) y al Miró de encima de la bañera. Cómo podemos ser tan sumamente ineptos! Asumamos nuestras responsabilidades y denunciemos este contubernio informativo al que estamos siendo sometidos como si fuéramos imbéciles. No trago.

Y yo, pensando que eran unos merluzos… Mucho peor que eso es lo que son.

04 marzo 2006

DOCTRINAS. Sociedad

Hace ya tiempo que resulta francamente penoso contemplar cómo teóricos profesionales de la crítica política y del periodismo en general porfían cual “gitano en reparación de honra perdida” en la defensa de sus respectivas “doctrinas de partido”. Lo de la “doctrina de partido” es una especie de cuota miserable que deben pagar esos que pretenden adscribirse sin fisuras ni disimulos a un partido aunque nada más sea para darporculo al otro. Resulta lamentable porque no me cabe duda alguna de que si se les planteara a unos y a otros, cualesquiera de los sucesivos temas de actualidad sin saber la posición oficial de su partido político o, de lo que es más importante, de sus medios de comunicación de cabecera, seguro disentirían más habitualmente de las posiciones que abrazan actualmente. De eso no tengo duda. Y esto es aplicable a todos, a todos.

La cuestión es que la gente no piensa por sí misma, pero ni estos supuestos “tertulianos opino-de-todo”, ni el poblacho llano. Basta considerar que la crítica viene mascada de antemano por el periódico que se lee o la cadena de radio con la que se levanta uno cada día para ostentar una doctrina esgrimible. Las noticias, los asuntos de actualidad, de más o menos calado, no se piensan, no se analizan: ya vienen pensados y analizados. Séneca decía que “es dañoso pegarse a los que van delante; y como quiera que todos prefieren creer a juzgar, jamás se juzga, siempre se cree”. Ahí tenemos la desdicha intelectual de nuestra sociedad; una sociedad dirigida desde los púlpitos de la opinión mediática por desaprensivos de distinto color y pelaje pero que comulgan con una misma teoría: dirigir a sus seguidores para lanzarlos contra el enemigo. Eso es común a todos. No quiero decir tampoco con esto que no existan espléndidos profesionales, pero aun éstos incurren en el pecado descrito.

La culpa no es sólo de los directores de opinión, también es de los receptores de la opinión. Hay una inmensa angustia social ante lo problemas cotidianos, especialmente los políticos y los económicos, que en realidad engloban al resto. El respetable está decididamente convencido de que no tiene nada que decir ni hacer ante aquellos, de ahí que no participe en la opinión ni en la crítica social. La gente no es crítica, primero porque no se siente capacitada para ello, y segundo, porque ya hay otros que piensan por ellos. Por eso rechazan juzgar y se limitan a creer. Es lamentable que esto suceda, pero lo es más que los que se dedican a criticar y opinar lo hagan de forma torticera.

El pueblo raso ha abandonado la crítica y se ha sometido incondicionalmente al designio de sus leaders (de aquellos que le conducen y le guían). La sociedad no es crítica, se limita a criticar. Y lo que es peor, se limita a criticar por boca de otros. La diferencia entre ser crítico y “criticar de plano” es importante, porque mientras que en el primer caso el juicio es fruto de una valoración ponderada de las verdades y las falsedades de cada asunto, en el caso de la “crítica plana” se prescinde de cualquier análisis previo. Está mal o está bien, punto. Si es de mi cuerda es lícito y si es de la contraria es deplorable.

Solemos pretender educar a la sociedad en unos determinados valores, pero olvidamos cuales deben ser éstos. Demasiado tarde para enseñar a los que pasan de 30 años a ser críticos, aunque no imposible. Por eso debe incidirse en la juventud. Pero no diciéndoles qué deben hacer sino explicándoles la virtud de la crítica personal, el por qué de poder actuar. No se trata de que se enseñe a los niños “a vivir libres en democracia”, como he oído hace poco, sino a enseñarles que deben ser libres, y después ellos decidirán si les conviene serlo en democracia o fuera de ella, carajo. Ser libre implica serlo efectivamente, no serlo con condiciones. Hay que enseñarles a ser críticos no a ser lo que queremos que sean. Enseñarles los valores virtuosos, pero sin indicarles el camino, porque es éste, el camino, lo que deben recorrer por su propia conciencia crítica. Nada de doctrinas, nada de dogmas caducos, nada de eslóganes estériles. Que piensen por sí mismos, porque si se enseña a la sociedad a ser crítica a la vez que responsable, ella llegará sola a donde debe (o deba) llegar. Mientras esto no suceda, la crítica intelectual española seguirá siendo una mera doctrina, un rosario de dogmas y una colección de viejos eslóganes cuya única utilidad es hacer ruido mientras tratamos de pensar.

Piense usted; cuesta ¿pero acaso hay algo que merezca la pena que no cueste?

21 febrero 2006

"...todos los ciudadanos deben saber, en todo caso, que el Gobierno que presida tendrá como objetivo prioritario la lucha sin cuartel contra el terrorismo, contra cualquier terrorismo, contra todo terrorismo; una lucha en la que emplearemos todos los recursos de los que pueda dotarse una sociedad democrática".

J.L.R. Zapatero. Discurso de investidura, 15 de abril de 2004
Nótese que se habla de "lucha", no de "negocio" con el terrorismo, cosa que ya se intentó (y se sigue intentando) con el Islam.

19 febrero 2006

RAULISMO Y RAULISTAS. Sociedad

“Raulismo: síndrome padecido por quienes idolatran deíficamente a Raúl González Blanco. Sus síntomas son la ceguera hacia el sujeto idealizado, su divinización y la proclamación espasmódica de sus cualidades pretéritas (ante su desaparición en la actualidad). Patología a la que son especialmente propensos los varones de entre 5 y 100 años; en actual regresión pero con brotes esporádicos; contagiable a través de la cohabitación tabernaria entre sujetos en la citada edad de riesgo y sin tratamiento conocido hasta la fecha”.

“Raulista: paciente crónico de raulismo, esclavo de una pasión desordenada basada en una representación virtual de la realidad en general, y de los defectos de Raúl González Blanco, en particular”.


Así podrían quedar descritos, más o menos, el raulismo y los raulistas, enfermedad y paciente. La vuelta de El Gran Capitán a los terrenos de juego ha provocado un rebrote de este síndrome ante el estupor de todos aquellos que estamos a salvo del mismo. El raulista ya no se conforma con declarar sin rubor alguno que el tal Raúl es el mejor jugador del mundo, no, sino que se ve impelido de forma obsesivo-compulsiva a otorgarle una naturaleza extraterrena. Decir que es el mejor jugador del mundo, para el raulista es una obviedad, y por tanto, según él, esta circunstancia no requiere de recordatorio. El tic raulista va más allá: los términos “El Gran Capitán”, “Buque Insignia” o “El Alma del Madrid” son bastante elocuentes para ofrecer una aproximación a este tipo de pacientes. Raúl no es sólo un capitán, no, es “El” (único) “Gran” (magno) “Capitán” (y porque no hay Coronel o General, porque si los hubiera, él sería algo así como “El Gran Generalísimo”. Sin redundancias.

Lo del “Buque Insignia” es un apelativo bastante más inocente y bobalicón que el anterior. Primero, porque no se sabe bien que quiere decir eso de buque insignia aplicado a un jugador de fútbol. Supuestamente sería algo así como el que representa al equipo, el delegado o el embajador. En cualquier caso es una memez a la que no se debe atribuir castigo: se debe a una de las tantas consecuencias de esa pasión desordenada descrita.

Pero lo que pone los pelos de punta es que el raulista califique al Ídolo como “El Alma” del equipo ¡Hasta dónde vamos a llegar! Sin ser bastante esta ascensión al “Mundo de las Ideas” del jugador del Madrid, se le inviste del carácter anímico del Club. Decir que Raúl es el alma del Madrid no es en absoluto baladí, qué va. Es altamente revelador: tiene un componente esotérico irreconciliable con la razón. Hay un experimento que he realizado a consecuencia de este último brote con algún afectado. La cosa es sencilla: se le pregunta si, en efecto, Raúl es “El Alma” del Madrid, y a continuación, tras responder el enfermo afirmativamente, se le replica ¿Y entonces, estos meses en los que no ha estado Raúl qué? Las respuestas son variadas pero tienen un mismo centro de gravedad: unos dicen “pues qué va a ser, una puta mierda”, o bien, “no ves que no hemos ganado ni un partido”, o bien, “si hemos jugado que dábamos pena”, o bien en fin, “ahora va a venir otra vez lo bueno”. En otras palabras: sin Raúl todo es el caos, el Madrid es una mierda. Sin embargo, estos pacientes olvidan lo más importante, de ahí que ninguno de ellos atine a dar con la respuesta acertada. Si el alma es aquello que configura a algo o a alguien, si aquella falta, también falta ese algo o ese alguien, ¿no? En efecto, si se dice que Raúl es “El Alma” del Madrid y esa alma falta durante 2 meses ¿qué es ese equipo sin su alma? Nada, no es caos o la falta de espectáculo, sino nada. Si falta el componente esencial de un equipo, éste no es que vaya mal o que no gane tres partidos seguidos, sino es que no existe. Punto. Eso es lo que debería responder un raulista cuando se le formula tal pregunta ¿qué ha sido el Madrid durante estos 2 meses? La respuesta es: nada. No ha existido. Ha sido el vacío absoluto. Pero como esto no es cierto, ya que el Madrid ha seguido existiendo con mejor o peor fortuna e incluso metiendo últimamente goleadas de 4-0, no queda más remedio que recomendar al raulista que abandone de una vez y para siempre toda esta farfolla de atributos paranormales (nunca mejor dicho) y que empiece a darse cuenta de que el objeto de su idolatría es un jugador que está más acabado que la Charito, del que sólo queda una historia (convertida en Leyenda por obra del raulismo) digna pero remota (remotísima) en el tiempo.

15 febrero 2006

"La amistad es un afecto sereno y calmado, dirigido por la razón y cimentado por el hábito. Brota al cabo de una larga relación y de obligaciones mutuas; no hay en él celos o miedos, y tampoco esos arrebatos febriles de calor y frío que causan tan agradable tormento en la pasión amorosa".

David HUME, "Essays moral, political and literary".
"Y a usted, que reaviva con su revisionismo el recuerdo de las heridas de la Guerra Civil, ¿le parece justo exigirle ahora a las víctimas del terrorismo generosidad para olvidar?"

13 febrero 2006

"Quiero también mantener un estilo de gobierno que responda a las expectativas de cercanía, proximidad y participación que han manifestado quienes, saliendo de la desesperanza en la política, han acudido a votar en estas elecciones. Esto exige una acción de gobierno en la que nadie se sienta excluido; que escuche y atienda a razones; que explique siempre el por qué de cada decisión adoptada. Será un Gobierno, pues, que respete a los ciudadanos, que escuche las voces y las críticas por fuertes que éstas sean".

J.L.R. ZAPATERO. "Discurso de investidura", 15 de abril de 2004

08 febrero 2006

¿De cuáles creencias religiosas dice usted ahora que no hay que mofarse?

06 febrero 2006

NIÑOS FILÓSOFOS. Sociedad

Se ha publicado recientemente un informe del Instituto Nacional de Calidad (¿?) de la Enseñanza realizado sobre niños de sexto de primaria (y EGB) en el que se pueden observar ciertos aspectos de un enorme interés. Entre los resultados de este estudio me gustaría separar aquellos estrictamente académicos y aquellos que van más allá. Los primeros no creo que sean especialmente dramáticos. El 5% de los niños piensa que la brújula fue el instrumento decisivo de la Revolución Industrial (angelitos…); el 45% cree que el teléfono es un “medio de comunicación de masas” (lo cual, en sentido estricto, no deja de ser perfectamente cierto, otra cosa es lo que los adultos denominamos “medios de comunicación de masas”); el 30% sostiene que la palabra “tuvo” es un recipiente para guardar cosas (seamos indulgentes: conozco casos vivos de sujetos de 25 años que escriben “ojo” con “h”, o sea, “hojo”); y el 42% de ellos asegura que la expresión “llevar la voz cantante” es algo así como ser solista en un coro (lo cual tampoco inculpa severamente a los críos: en realidad es el que lleva la voz cantante; lo que ocurre es que los adultos, de nuevo, le damos otro significado). En fin, nada nuevo bajo el sol. Pensé que la crisis de la enseñanza era otra cosa.

Ahora bien, al margen de este catálogo de “horrores” (que no me parecen para tanto) hay un par de preguntas de este examen infantil que me han dejado estupefacto: una por su magnificencia y otra por perplejidad que me ha producido. Lo que tienen en común ambas es su carácter estrictamente filosófico, aunque los niños aún estén al margen de esta apasionante materia.

La primera de ellas denuncia que el 70% de niños no sabe trazar el camino más corto entre dos puntos. Esto sí es verdaderamente grave. Es más, deroga la teoría kantiana de los conceptos apriorísticos. Según Kant, en todo ser humano tienen lugar, de forma natural, una serie de conceptos que no hace falta sean aprendidos, ya que el instinto intelectual del ser humano los posee en sí. Pues de acuerdo con esto, no. De acuerdo con este análisis empírico, el ser humano (en este caso de unos 8 años) no sabe (no posee el conocimiento) de cuál es el recorrido más breve entre dos puntos señalados en un plano. Uno de los ejemplos característicos del “concepto apriorístico kantiano” es precisamente este: el de la distancia más corta entre dos puntos. Así que, una de dos: o Kant erraba, o nuestros niños son subnormales. Prefiero pensar lo primero, porque a lo segundo me resisto. Pero voy más allá: no puedo creer el resultado de este cuestionario colegial. Y no lo creo porque sé firmemente que es falso. Dicho de otra forma: me juego la vida, a que un niño sabe perfectamente cuál es el camino más corto entre dos puntos, otra cosa es que no sepa responderlo en un examen de esta naturaleza, o que lo entienda de otro modo. Si a un niño le planteas el problema práctico de ir él mismo de un lado a otro estoy seguro de que caminará en línea recta. Así que que ni la teoría kantiana debe decaer ni la subnormalidad de los críos debe imponerse. La cuestión es que no entienden la pregunta, no son capaces de plantearse el problema como una cuestión abstracta, sino como una cuestión práctica. Ahí está el asunto.

La segunda de las cuestiones, en cambio, está planteada como un problema matemático. Se dice: “La bolsa A contiene 12 bolas rojas y 4 verdes, y la bolsa B contiene 20 bolas rojas y 10 verdes. Si sacamos a ciegas una bola de cada bolsa ¿de cuál es más probable que salga la roja? Las 5 soluciones propuestas son las siguientes: 1. La A/ 2. La B/ 3. Las dos igual/ 4. No sé/ 5. Depende de la suerte. El 21% responde que la bolsa A (considerada por el Ministerio de Ecuación como la respuesta correcta), el 60% contesta que la B (errónea para el Ministerio), el 6% considera que la probabilidad es idéntica, el 4% no tiene ni puñetera idea, y, en fin, el resto (el 9%) está convencido que “depende de la suerte”. EXACTO! Esta es la respuesta correcta. Depende de la suerte!

No tengo ni la más mínima duda de que la respuesta correcta es “depende de la suerte”. Si se hubiera preguntado a los alumnos cuál es la relación que existe en cada bolsa entre bolas rojas y verdes, los mocetes tendrían que haber respondido que en la bolsa A, una para cada 3, y el la B, una para cada dos. Esa es la proporción entre bolas de cada color. Ahora, la probabilidad de que salga una u otra no depende de la proporción, sino del azar. La pregunta está mal formulada. No es lo mismo preguntar de qué bolsa estén más posibilidades de que salga una bola roja, que preguntar qué proporción de bolas de un color hay por cada una del otro en cada bolsa. Son cosas distintas.

Pensemos: en una bolsa hay un millón de bolas negras y una blanca. La probabilidad de sacar la blanca no depende de la probabilidad, sino de la suerte. Lo mismo que para las negras. La suerte puede hacer que salga una negra o una blanca. Por tanto, la probabilidad azarosa de que salga una bola blanca o una negra es del 50%: o sale una o sale otra. Es más, puede suceder que de una serie de sucesivas extracciones, salga la bola blanca una y otra vez. Depende de la suerte. ¿Qué posibilidades hay de que me toque la lotería? Lo mismo: depende de la suerte. No una entre todos los números sorteados, sino la misma que de que no me toque. El azar es la causa de la probabilidad matemática. Si se realiza un análisis empírico como el planteado de las bolas negras y las blancas, y tras las sucesivas extracciones saliera siempre la bola blanca (cosa que es perfectamente posible a pesar de ser una contra un millón), alguien sacaría la conclusión de que la blanca tiene más posibilidades de salir la próxima vez que una negra. Pues no, dependerá otra vez de la suerte. La relación entre ambos tipos de bolas seguirá siendo la misma, pero las posibilidades seguirán dependiendo del azar.

Así que si la pregunta a los niños se les hubiera formulado como “qué proporción de bolas rojas hay por cada bola verde”, habría que hacer la división correspondiente. Pero lo que se les ha preguntado es otra cosa. Se les pregunta por las “probabilidades del azar”, olvidando que el azar no está sujeto a probabilidades. Así de sencillo.

Quién califica esto, ¿un matemático o un filósofo? Yo procedería de la siguiente forma: pondría un 10 (o matrícula de honor) a este 9%, y suspendía al resto. Al los de “la bolsa A”, por listos. A los de “la bolsa B”, por tontos. A los de “las dos por igual”, por vagos. A los de “no sé”, un 5, por honrados (a pesar de ser también unos vagos). Y a los de “depende de la suerte”, lo dicho: un 10, o más...

05 febrero 2006

¿ES DEMÓCRATA ARZALLUZ? Política

Volvió a la carga el antiguo presidente del PNV, Xavier Arzalluz. Esta vez recomendando al Gobierno que “sujete a los fiscales”. Tampoco quiero hacer una exégesis detallada de su discurso ya que equivaldría a hacerlo del de un niño de 5 años. Pero cuando se lee esto se pregunta uno: ¿es Arzalluz un demócrata? Uno de los pilares de la democracia es de la separación de poderes, es decir, la imposibilidad de que ni el Legislativo, ni el Ejecutivo, ni el Judicial puedan interferirse ni limitarse mutuamente. Esto es: la nula capacidad de constreñirse los unos a los otros.

Sin embargo, algunos tienen un concepto sui generis de la democracia, en virtud del cual cada uno de los poderes del Estado puede influir, interferir, suspender o incluso anular la capacidad de los otros. En este caso, Arzalluz pretende que Zapatero suspenda la acción jurisdiccional para “abrir caminos a la paz”. Una democracia a la carta, al apetito de estos tragaldabas de sagardotegia.

03 febrero 2006

"Sin Justicia, no hay democracia; sin Justicia, no hay Estado de Derecho; sin Justicia, los derechos y libertades de los ciudadanos se quedan sin contenido y el poder actúa sin control. La Justicia como servicio es valorada muy negativamente por los ciudadanos, lo que no es de extrañar dado el abandono y la crisis presupuestaria en la que el Gobierno ha situado a la Administración de Justicia. La Justicia en España es lenta, cara, poco transparente y, por ello, no igualitaria. Los socialistas queremos hacerla ágil, económica, responsable, igual y de calidad. Para lograrla, el Partido Socialista propuso y firmó un Pacto de Estado que el Gobierno ha incumplido clamorosamente.

La Justicia como poder ha sido utilizada, maltratada y manipulada por el Gobierno. Ello es congruente con una política criminal que ha ido encaminada a la pura y dura represión del pequeño delincuente, -ineficaz porque no rehabilita, y no reduce las tasas de criminalidad- pero no se ha dirigido a perseguir la delincuencia organizada, la criminalidad económica y la creciente
delincuencia violenta. Nosotros, los socialistas, queremos hacer un moderno y eficaz sistema judicial que actúe en defensa del interés público y emplee con rectitud, rentabilidad y eficiencia, el dinero del contribuyente. Nuestros objetivos y la forma de conseguirlo son los siguientes:

Un Ministerio Fiscal imparcial y sujeto al principio de legalidad, investigador en el proceso penal y al servicio de un juicio justo y con todas las garantías. Un nuevo proceso penal que garantice la doble instancia. Por la Fiscalía se adoptarán criterios de investigación objetivos, generales, imparciales y homogéneos, estrictamente sujetos al principio de igualdad ante la ley. Se revisará la plantilla del Ministerio Fiscal para adecuarla a sus nuevas responsabilidades. Se revisarán los criterios de designación de fiscal responsable de cada caso, acentuando las competencias de las Juntas de fiscalía. El Gobierno no podrá prohibir ni impedir una investigación concreta.
Los Fiscales Jefes serán renovados cada cinco años, de acuerdo con criterios objetivos de capacitación, objetividad, rendimiento y especialización, siempre que se den causas objetivas para ello.

Prometemos también un Fiscal General del Estado, no del Gobierno: Reformaremos el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal para que el Fiscal General del Estado tenga un mandato de cinco años, no renovable, con causas de cese tasadas y objetivadas. Estableceremos una comparecencia en el Parlamento previa a su nombramiento, y el adecuado control parlamentario de sus decisiones. El Fiscal General del Estado no podrá intervenir ni tomar decisiones en relación con procedimientos penales que afecten a los miembros del Gobierno de la Nación. En su lugar actuará el Fiscal Jefe correspondiente, oída la Junta de Fiscales de Sala".

Programa electoral del PSOE. 2004.

Valore usted mismo.


01 febrero 2006

LA VISITITA. Política

Menos mal que ZP ha visitado Ceuta y Melilla. Uf, qué alivio. El redentor de nuestros destinos, el Espíritu de La Providencia, por fin ha tenido el gesto de darse una vueltecita por estas dos ciudades que tanto ansiaban Su Llegada (las mayúsculas no son fortuitas). Se ha dado un paseito, ha criticado a la oposición (como es de Ley), y a casita. Ceutís y Melillenses ya pueden yacer tranquilos.

A todo esto, la prensa, el Gobierno y la diplomacia alauí han puesto el grito en el cielo ante esta afrenta inadmisible de personarse en las dos “ciudades ocupadas” o “ciudades cárcel”, como se las acaba de denominar. Esto sí es de preocupar.

Menos fotos con los negritos y más claridad sobre las pretensiones que Marruecos tiene sobre las Ciudades Autónomas, porque a estas alturas es inconcebible que el sultán del reino tenga ningún tipo de ínfulas sobre ambos enclaves españoles. En eso, y no en lo otro debía dedicar su tiempo nuestro inefable ZP.