11 julio 2005

EL ORIGEN DEL UNIVERSO. Sociedad

Reconozco que las cuestiones científicas nunca me han atraído mucho. Creo que la razón de ello se encuentra en esa asociación de ideas que el niño comienza a hacer a temprana edad entre lo que pueden alcanzar a saber los “listos en matemáticas” y los que no lo son, o los que no lo hemos sido jamás. De ahí que a los que las raíces cuadradas y las fracciones nos repelían de lleno, supiéramos que nunca podríamos llegar a ser arquitectos o ingenieros de caminos. Y en eso seguimos. De esta forma, los “listos en matemáticas” se han dedicado a las ciencias formales o empíricas, despreciando para siempre la filosofía; mientras que los que intuíamos que a base de logaritmos y derivadas nunca seríamos nada en la vida, despreciamos las matemáticas –también para siempre, o eso espero- y abrazamos la filosofía como estilo de elucubración intelectual sin tener que llevar siempre una “Casio” en el bolsillo.

Pero el mundo da muchas vueltas –una al día- y la ciencia también, así que lo que anteayer no existía, hoy ya aparece en los manuales escolares. Por lo visto, la última ocurrencia los americanos, el “Deep impact”, acaba de conseguir la proeza de pegarse un leñazo contra un meteorito, o algo así, a partir del cual vamos a poder saber alguna cosilla más sobre el origen del universo. Advierto que soy bastante incrédulo; incrédulo y bastante desconfiado, qué le voy a hacer. Así que estas cosas que descubren los “listos en matemáticas” me suenan siempre a camelancia. Ya sabemos que de vez en cuando, un “grupo de investigadores” o “de científicos de tal o cual universidad” publican estudios sobre las más insólitas y disparatadas cuestiones. Ahora, si se las convalidan como “doctorado”, misión cumplida. Otra cosa es que pretendan que alguien se las trague.

Para colmo, escuché la noticia en “Popular televisión”, filial catódica de la COPE, en la que presentaron el “impacto” tras la frase de que a partir de ahora la agencia americana podría conocer la conformación el cosmos. ¿Cómo?, pensé, ¿cómo es eso de que una televisión católica admita que la NASA pueda descubrir el origen del universo? La NASA no puede decir nada al respecto: el cosmos lo creó Dios y punto. Por eso me llamó francamente la atención que la cadena episcopal diera pábulo a que la ciencia pueda aportarnos algo de luz a quienes no pensamos que el universo sea cosa divina.

De nuevo la ciencia, la filosofía, y la religión opuestas. Los “listos en matemáticas” en la luna, nosotros en la tierra y los obispos en el cielo, como siempre.

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