15 julio 2005

EL QUIJOTE EUSKALDUN. Cultura

Hace unos meses, a propósito de la feria del libro de abril, pude contemplar en ETB (lagarto, lagarto) la entrevista que la cadena hacía a un librero de Vitoria. Se le preguntaba al hombre sobre las obras más vendidas en esos días y todo eso que se suele preguntar en efemérides varias. Pues bien, el mancebo empezó a enumerar los best-sellers del momento uno tras otro, pero la chica que le entrevistaba echó en falta algo: ¿Y el Quijote?, preguntó ella. El mozo, con una actitud un tanto airada, replicó argumentando que “aquí, ese libro no se vende mucho, porque es propio de otro pueblo y de otra cultura”, e insistió en ello un par de veces más. Para el que no haya visto nunca la televisión del PNV, sólo diré que cualquier término, palabra o epíteto en esa cadena está ladinamente intencionado para difamar o simplemente separarse de toda vinculación con España, palabra proscrita en su vocabulario.

A pesar de que don Quijote de la Mancha no es un libro que pertenezca a la cultura vasca, como dejó bien claro el encargado de la librería, lo cierto es que el texto del “manco de Lepanto” acaba de ser traducido a la lengua de Sabino Arana. Menos mal, porque los euskadunes ya no podían vivir más sin el texto traducido. Imagino que Ibarreche estará dando brincos de satisfacción, porque su Consejera de Cultura acudió a la presentación del libro con sus mejores galas y mostrando una sonrisa que no le cabía en la cara.

Lo mejor de todo es que la traducción procede de la que hizo un cura en los años setenta. De forma que el euskera “unificado” actual no coincide con el de la traducción. Vaya por Dios. O sea, que si el título en euskera tradicional es “On Kijote Mantxa´ko”, hoy sería algo así como “Mantxako Kijote jauna”. Un lío. Lo que les faltaba a los vascoparlantes: que les traduzcan una obra que no pertenece a su cultura, sino a la del enemigo opresor, y encima leerlo les va a resultar tan cómodo como tener colgada la bandera de España en el balcón de su pueblo. Pues nada, ahora a leérselo. Aurrera!

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